¿Qué significa realmente gestionar las emociones?
En un mundo acelerado, exigente y lleno de estímulos, aprender a gestionar nuestras emociones no es un lujo, sino una habilidad clave para el bienestar psicológico, la autoestima y la calidad de vida. En este artículo exploramos qué significa realmente la gestión emocional, cómo influye en nuestra relación con nosotros mismos y el papel de la psicoterapia como principal herrramienta.
Melissa González Rodríguez
1/8/20265 min read
¿Qué significa realmente gestionar emociones?
Hablar de emociones está de moda, pero gestionar las emociones va mucho más allá de “pensar en positivo” o de evitar sentirse mal. Gestionar las emociones implica reconocer lo que sentimos, entender por qué lo sentimos y aprender a responder de forma saludable, en lugar de reaccionar de manera automática.
Desde la psicología, la regulación emocional se define como la capacidad de influir en qué emociones tenemos, cuándo las tenemos y cómo las experimentamos o expresamos (Gross, 1998). Esto no significa sentir menos, ni hacerlo “perfecto”, sino aprender a sostener lo que sentimos y elegir nuestra respuesta en lugar de actuar por impulso.
Mitos acerca de la gestión emocional
Uno de los grandes mitos sobre la gestión emocional es pensar que consiste en controlar o reprimir lo que sentimos. Nada más lejos de la realidad. Las emociones cumplen una función: nos informan, nos protegen y nos ayudan a adaptarnos.
Gestionar emociones significa:
Identificar lo que sentimos (rabia, tristeza, miedo, frustración, culpa…)
Aceptar la emoción sin juzgarnos
Comprender su origen
Detectar mis necesidades (seguridad, amor, respeto...)
Elegir cómo actuar de forma consciente.
Gestionar emociones no es siempre estar en paz; es saber sostener la ambigüedad emocional, permanecer donde duele sin perderte, y aceptar que sentir intensamente forma parte de tu humanidad. La gestión emocional es un hábito, un ejercicio diario que combina esfuerzo, autoconciencia y a veces el simple acto de rendirse sin abandonarse.
Por ejemplo:
Sentir rabia y poder expresarla sin herir a otros ni a ti misma.
Sentir miedo y aun así seguir avanzando en tus objetivos.
Sentir tristeza y no desconectarte de ti ni de quienes te rodean.
En otras palabras, gestionar emociones es saber qué hacer y qué sentir cuando algo nos atraviesa, sin juzgarte ni huir de ti misma. Es un proceso de aprendizaje que requiere práctica, paciencia y compasión por uno mismo.
Si estás comenzando este camino, recuerda: no se trata de controlar tus emociones, sino de acompañarlas y responder con coherencia, paso a paso.
La relación entre emociones y autoestima
Cuando no se gestionan adecuadamente, las emociones tienden a acumularse y a manifestarse en forma de ansiedad persistente, bloqueos, conflictos interpersonales o problemas de autoestima. La autoestima está profundamente ligada a cómo nos relacionamos con nuestras emociones. Una persona con una autoestima sana no es la que nunca se siente mal, sino la que se permite sentir sin culpabilizarse, no se define por una emoción puntual, no se castiga por equivocarse y aprende de sus experiencias emocionales. A continuación te explico la estrecha relación entre gestión emocional y autoestima y los beneficios de practicarla:
Evita la autocrítica constante:
Cuando no gestionamos la rabia, la tristeza o la frustración, podemos reaccionar de manera impulsiva o negativa hacia nosotros mismos, reforzando pensamientos como “no soy suficiente” o “debería ser mejor”. Regular las emociones nos permite responder en lugar de reaccionar, evitando que estos juicios dañen nuestra autoestima.Fomenta la autocompasión:
Gestionar emociones implica reconocer lo que sentimos sin juzgarnos. Esta aceptación nos enseña a tratarnos con amabilidad y paciencia, pilares de una autoestima saludable.Fortalece la coherencia interna:
Cuando comprendemos y regulamos nuestras emociones, nuestras acciones se alinean con nuestros valores y deseos. Esto genera sentimiento de integridad y confianza en uno mismo, reforzando la autoestima.Permite enfrentar dificultades sin desmoronarnos:
Gestionar emociones nos ayuda a tolerar la incomodidad, la tristeza o la frustración sin perder nuestra estabilidad. Esto nos hace sentir capaces y resilientes, aumentando la seguridad y el valor que nos damos.Mejora nuestras relaciones:
Al regular nuestras emociones, nos relacionamos con los demás de manera más equilibrada. Relaciones saludables y respetuosas también refuerzan la autoestima, porque nos sentimos dignos de ser escuchados y comprendidos.
Trabajar la gestión emocional es, en muchos casos, una de las vías más eficaces para fortalecer la autoestima y mejorar la relación con uno mismo.
¿Por qué cuesta tanto gestionar lo que sentimos?
Gestionar emociones cuesta porque nuestro cerebro (aunque no lo creas) es todavía primitivo y está diseñado para reaccionar rápido ante amenazas y los peligros que hace años se enfrentaba: la amígdala detecta peligro y puede secuestrar nuestras respuestas, desconectando temporalmente las vías racionales del cortex prefrontal, estructura cerebral asociada, entre muchos procesos, con el autocontrol. Esto era útil en contextos antiguos de supervivencia, pero hoy vivimos en un mundo moderno lleno de estímulos complejos y sociales, donde reaccionar sin pensar puede generar conflictos o malestar.
Por eso, practicar la regulación emocional es fundamental: nos permite reconectar con nuestra parte racional, sostener lo que sentimos sin que nos domine, y responder de manera consciente y coherente, en lugar de reaccionar en automático. Es un entrenamiento que ayuda a vivir con más equilibrio, claridad y bienestar.
Por otro lado, no podemos olvidarnos de nuestro contexto cultural y educativo carece de una formación en educación emocional sólido. Es bien sabido que desde pequeños nos enseñan a leer, escribir o resolver problemas matemáticos, pero nadie nos enseña qué hacer con la tristeza, el enfado o la ansiedad.
Además, existen mensajes sociales muy interiorizados:
“No llores”
“No exageres”
“Tienes que ser fuerte”
“Eso no es para tanto”
Mensajes nos desconectan de nuestras emociones y nos empujan a ignorarlas, cuando en realidad lo que no se atiende, se intensifica.
El papel de la psicoterapia en la gestión emocional
La psicoterapia es un espacio seguro donde aprender a identificar, comprender y regular nuestras emociones con acompañamiento profesional. No se trata de que alguien “arregle” lo que sentimos, sino de aprender a sostener lo que sentimos, explorar su origen y experimentar nuevas formas de responder.
Un psicoterapeuta puede ayudarte a:
Reconocer patrones emocionales automáticos y su relación con tu historia y contexto.
Entender cómo reacciona tu cerebro ante emociones intensas y cómo entrenar la regulación.
Practicar estrategias concretas para responder conscientemente en lugar de reaccionar impulsivamente.
Integrar la conciencia emocional en tu vida diaria, fortaleciendo tu autoestima y bienestar.
A través de la psicoterapia, muchas personas descubren que no es que “no sepan gestionar emociones”, sino que nunca tuvieron las herramientas adecuadas.
En definitiva, la psicoterapia no solo acompaña, sino que entrena tu habilidad para gestionar emociones, convirtiendo la práctica en un hábito y un recurso real para enfrentar los desafíos de la vida moderna.
Gestionar emociones mejora todas las áreas de la vida
Cuando aprendemos a gestionar nuestras emociones:
Mejoran las relaciones personales y laborales
Disminuye la ansiedad y el estrés
Aumenta la claridad en la toma de decisiones
Se refuerza la autoestima
Se vive con mayor equilibrio y coherencia interna
Gestionar emociones no significa dejar de sentir, sino aprender a vivir con lo que sentimos sin que nos domine.
Psicología en Madrid Sur: un apoyo cercano
Buscar ayuda psicológica cerca de casa facilita la continuidad del proceso terapéutico. En la zona de psicología Madrid sur, especialmente en municipios como Móstoles, Leganés, Aluche o Getafe, cada vez más personas apuestan por cuidar su salud mental con la misma naturalidad con la que cuidan su salud física.
Contar con profesionales de la psicología en Madrid sur permite:
Acceder a psicoterapia de forma regular
Integrar el proceso en la rutina diaria
Sentirse acompañado por profesionales cercanos y especializados
La cercanía geográfica ayuda, pero lo verdaderamente importante es la conexión terapéutica y el compromiso con uno mismo.
Un primer paso hacia el bienestar psicológico
Si sientes que tus emociones te sobrepasan, que repites patrones que te generan malestar o que tu autoestima se ve afectada, pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad personal.
La psicoterapia ofrece un espacio para parar, mirar hacia dentro y empezar a construir una relación más sana contigo mismo y con los demás. Especialmente si te encuentras en zonas como Móstoles, Leganés, Aluche o Getafe, acceder a profesionales de psicología en Madrid sur puede ser el primer paso hacia un mayor bienestar emocional.
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